Hacer un Safari en África

Hacer un Safari en África: experiencia única

No sé a ti, pero a mi que me encanta pensar en nuevas aventuras para vivir siempre me ha llamado la atención poder hacer un Safari en África. Puede que sea porque se trata de un destino con un precio muy elevado y en mi cabeza es una expriencia casi imposible de vivir, pero lo cierto es que se trata de una aventura que viviría sin pensarlo dos veces.

Cuando hablo de Safari no me refiero a realizarlo como antiguamente: para la caza, sino que se trata principalmente de una expedición para conocer el territorio africano y su naturaleza de la forma más respetuosa posible. Al fin y al cabo, mi propio concepto de safari consiste en un respeto total al ecosistema salvaja y los animales son los dueños absolutos del lugar.

Una de las expediciones más conocidas a nivel mundial es el Safari de Masai Mara (Kenia) gracias a que con su localización no sólo puedes estar en contacto con la parte más salvaje de la naturaleza, sino también con la cultura masai. Además, puedes encontrarte con los 5 grandes animales de la sabana: león, leopardo-guepardo, elefante, rinoceronte y búfalo. Lo grandioso de este tipo de aventuras es ver a cada ser vivo libre, sin necesidad de estar encerrados toda su vida en un habitat que no es el suyo.

Como anécdota personal, hace muchos años (más de 10) fuimos con mi familia de visita por algunos países de Amércia Latina, concretamente Brasil, Argentina y Uruguay. En éste último decidimos hacer una visita a su Zoo, y puedo asegurarte que desde ese momento mi cabeza cambió totalmente. No te recomiendo nunca ver a un oso polar (¡POLAR!) en una jaula a pleno sol y sin apenas espacio para moverse. Desde entonces me repugnan todos los zoológicos y soy partidario de que los animales vivan en libertad, por lo que ahora podrás entender mejor mi respeto y admiración por los safaris.

¿Te gustaría hacer un safari en África?¿Has tenido la suerte de visitar algún Safari?¿Recomendarías la experiencia?

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Alberto Ramos

Amante de las aventuras extremas desde que tengo uso de razón. Me encanta sentir el viento pegar fuerte en mi cara ya que eso significa que voy a toda velocidad.